Cuando las condiciones de la carretera son adversas es importante plantearse si verdaderamente es necesario realizar o finalizar el trayecto.

Las bajas temperaturas invernales pueden traer consigo ciertos inconvenientes para la conducción. La nieve es uno de los elementos más temidos por los conductores debido a la drástica reducción de la adherencia que produce sobre el firme, lo que puede provocar peligrosos accidentes. Sixt, la empresa premium de alquiler de vehículos, apuesta por la seguridad al volante. Su principal recomendación es aumentar la precaución al conducir en situaciones con climatología adversa y, en caso de encontrar nieve en la carretera, seguir esta serie de consejos.

Versión 2

  • Posponer o dar por finalizado el viaje: Lo primero que deberíamos plantearnos es si verdaderamente es necesario realizar o finalizar el trayecto que teníamos previsto. Si cabe la posibilidad de retrasarlo y evitar posibles peligros, será una decisión acertada.
  • Encender las luces: Si no hay forma de anular el trayecto es importante ver y ser vistos, por lo que encenderemos las luces de cruce. Es importante no encender las luces antiniebla si no son necesarias, ya que lo que haremos será deslumbrar al resto de vehículos.
  • Poner cadenas para nieve: Si nuestro coche equipa neumáticos de invierno o all-season con la marca de la montaña de tres picos y el símbolo del hielo, podremos circular sin necesidad de montar cadenas. Si no es el caso debemos detener el coche en un lugar seguro, señalizando el vehículo para evitar posibles accidentes por alcance, y montar cadenas para continuar. Sixt ofrece la posibilidad de facilitar cadenas al cliente, siempre y cuando se hayan reservado con antelación a través de la web en la opción “extras”.
  • Eliminar la nieve de los faros y cristales: Puede que sea nieve acumulada mientras el vehículo estaba aparcado o que se vaya acumulando mientras circulamos, en cualquier caso es importante retirarla para mejorar la visibilidad.
  • Eliminar la nieve del techo, capó y maletero: La nieve del capó saltará sobre el parabrisas con la velocidad provocando pérdidas de visibilidad y posibles sustos indeseados, mientras que la nieve acumulada en el techo y maletero del vehículo se irá desprendiendo pudiendo causar situaciones de peligro para los vehículos que circulan tras nosotros.
  • Reducir la velocidad: Tanto con cadenas como con neumáticos de invierno es importante circular a una velocidad reducida, ya que el índice de adherencia es muy reducido.
  • Conducir con suavidad: Es especialmente importante practicar una conducción muy suave. Todas las maniobras como acelerar, frenar, girar o cambiar de marcha pueden producir una situación de peligro si se realizan de manera brusca, ya que pueden producir una pérdida de adherencia. Circular en marchas largas evitará posibles pérdidas de tracción y hacerlo en marchas cortas durante los descensos nos evitará pisar el freno y el riesgo de derrapaje que conlleva.
  • Realizar las maniobras con antelación: Si practicamos una conducción preventiva, aumentamos la distancia de seguridad y prevemos las posibles maniobras para actuar con una mayor antelación, aumentaremos notablemente la seguridad.
  • Llenar el depósito de combustible: Antes de salir o en el momento en que nos encontremos con la nieve conviene llenar el depósito de combustible y cargar el teléfono móvil en previsión de una posible retención muy prolongada, una avería o un accidente. De esta forma podremos mantener la temperatura del habitáculo y llamar para pedir ayuda si fuese necesario.
  • Cuidar la ventilación del habitáculo: Atención al empañamiento de los cristales, que pueden producir situaciones de peligro al reducir la visibilidad. Es importante gestionar correctamente la climatización del vehículo para evitar que los cristales se empañen, incluso puede ser necesario abrir ligeramente alguna ventanilla durante breves periodos de tiempo, lo que ayuda también a expulsar el aire cargado del habitáculo.