Turismo: La bella y mágica isla chilena de Chiloé

Tierra de mitos, leyendas, tradiciones y una gastronomía incomparable. Conocer Chiloé es adentrarse en un mundo mágico de sorprendente riqueza cultural y natural.

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La identidad de este destino te sorprenderá desde que pises la isla grande por primera vez. Ancud, Castro y Quellón  son sus  principales ciudades  y  el  punto  de  partida  para descubrir  los abundantes productos  marinos que guarda este  enclave,  además de su  mitología  y fiestas costumbristas locales. A continuación, te relatamos 10 ideas por las que no te puedes perder esta maravillosa isla:

  1. La primera y, quizás la razón más conocida, son sus 16 impresionantes Iglesias declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, que forman la “Ruta de las iglesias de Chiloé”. Nueve de ellas están en la costa oriental de la Isla grande, tres en Lemuy, dos en Quinchao, una en Caguach y una en Chelín. Su importancia radica en que son las construcciones de madera más antiguas del mundo, levantadas durante el siglo XVII. Fusionaron el diseño español con las técnicas y materiales propios de la isla.
  2.  Desde Ancud, podemos hacer una visita a los islotes que conforman Puñihuil, único lugar en la costa de Chile, donde desde mediados de septiembre hasta fines de marzo anidan simultáneamente pingüinos magallánicos y pingüinos de Humboldt.
  3. Naturaleza solitaria y salvaje, en Chiloé el mar y los bosques convergen en un entorno solitario y salvaje.Darás cuenta de este paisaje nada más adentrarte en el Parque Nacional Chiloé, en la parte occidental de la isla, y en el Parque Tantauco, situado en el sur. Allí podrás observar zorros chilotes, cientos de aves y ballenas jorobadas, que van rumbo a la Patagonia. Este parque también sorprende por su red de senderos de trekking entre alerces, arrayanes y cipreses.
  4.  Sus coloridas casas, construidas encima de pilotes sobre el agua, llamadas “palafitos”, son un clásico de la isla que conquistan las cámaras de los visitantes que viajan hasta este rincón del Pacífico.
  5. El curanto es la tradición culinaria más importante de Chiloé, y no te puedes ir sin probarla. Éste consiste en mariscos y carnes cocidos al vapor sobre piedras calientes, tapados con las grandes hojas de la nalca, todo bajo tierra. Esta comida típica de la zona se acompaña de chapaleles y milcao, especie de panes o tortillas hechas de papas.
  6. Dalcahue; si visitas este poblado chilote, debes llevarte un recuerdo local, como lo son los clásicos chalecos, bufandas y gorros de lana, o decoraciones en cestería y madera tallada. Para esto el mejor lugar es la Feria de Artesanía, donde además podrás conocer el encanto de los cantores chilotes.
  7. Quellón, la última gran ciudad chilota, es el lugar donde termina la carretera Panamericana, que comienza en Fairbanks, Alaska y atraviesa todo el continente. Aquí podrás visitar el Museo Inchin Cuivi An y conocer más de cerca la cultura Huilinche, sus objetos, embarcaciones y un trozo de su historia. Navega entre la flora y fauna marina, las aves nativas y embárcate en la búsqueda de la mítica ballena azul.
  8.  Isla de Lemuy – Queilen: visita poblados tradicionales y sigue los distintos caminos que te llevarán a sorprendentes miradores. Desde aquí podrás apreciar los grupos de islas, conocer las iglesias declaradas Patrimonio de la Humanidad y caminar por hermosas playas de arenas finas. Recorre en lancha las islas y descubre el entorno natural que se esconde en ella.
  9. Chonchi – Cucao. Este pequeño pueblo pesquero, alguna vez invadido por piratas y desde donde los jesuitas comenzaron a evangelizar la zona más austral de la isla grande, conserva la Iglesia de San Carlos de Borroneo como un Patrimonio de la Humanidad que puedes visitar. Además de conocer el Museo Viviente de las Tradiciones Chonchinas y el Museo del Acordeón Chilote, puedes seguir las huellas de Darwin y galopar, hacer un picnic o pasar el día, contemplando la bahía de Cucao antes de entrar al Parque Nacional Chiloé.
  10. Y por último, una experiencia inolvidable es navegar en kayak  por  los  canales  secundarios  o  tomar  un transbordador hasta otras islas del archipiélago como Quinchao, Lemuy, San Pedro o el grupo Chauques. Hay tours navegables (de septiembre a abril) para ver cómo se refugian y anidan los pingüinos de Humboldt y Magallanes en los islotes cercanos.