AMDA, preocupada por la contaminación en Madrid

“Dos de cada cinco españoles no estarían dispuestos a pagar más por un vehículo responsable con el medio ambiente; y más del 40% de los conductores tampoco se han planteado nunca adquirir un coche eléctrico. La cifra no sorprende si tenemos en cuenta que un escaso 21% de los españoles valora la sostenibilidad de los bienes y servicios que compra”, según un estudio realizado por Acierto.com

Es por ello que en AMDA, las Asociación Madrileña de Distribuidores de Automóviles, están convencidos de que aún estamos muy lejos de que la movilidad eléctrica se implante de manera rápida en España. No obstante, desde hace más de un año, la Asociación se propuso que la gerencia se desplazase en un vehículo 100% eléctrico y contribuir de este modo a promover la propulsión de vehículos responsables con el medio ambiente. “Contamos con un BMW i3 totalmente eléctrico que pertenece a la asociación; y yo mismo me desplazo por Madrid con un Smart electric drive, lo que me permite además poder moverme en vehículo propio durante los episodios de más alto grado de contaminación de la capital. Entre todos debemos contribuir a un aire menos contaminado en nuestra Comunidad”, comenta Moisés González, Presidente de AMDA.

El mercado chino de coches eléctricos es ya el más grande del mundo y muy pronto China requerirá a las compañías de automoción para que alcancen unas cuotas mínimas en venta de “new energy vehicles” (NEV en inglés) si quieren permanecer en el negocio: deben alcanzar el 10% de ventas anuales en 2019 y el 12% en 2020. Los episodios de alta contaminación no son tan preocupantes en Madrid, pero la pregunta es si esto puede llegar a pasar o si los gobiernos del Ayuntamiento y la Comunidad se convertirán en actores importante que hagan evolucionar el mercado de una manera más rápida.

La transición hacia el vehículo eléctrico debe basarse en incentivos que hagan posible un cambio de mentalidad. Arturo Pérez de Lucía (Director General de AEDIVE), en entrevista a IMyT, así lo afirma: “En países con una industria de automoción asentada, como es el caso de España, esa transición debe hacerse de forma inteligente para no generar efectos colaterales que destruyan esa industria y provoquen un problema de insostenibilidad económica. Ahí es donde entra el papel de la Administración, que debe implementar los incentivos económicos necesarios para acelerar la transformación industrial y a su vez la demanda que dé sentido a dicha transformación. Países como Francia o Reino Unido están siendo modélicos en este sentido y ese es el espejo en el que ha de fijarse España”.