AMDA elabora un informe psicológico sobre conductores que circulan bajo los efectos de las drogas y el alcohol

Según la DGT, de los 2.476 conductores sometidos al test salival para comprobar la presencia en el organismo de drogas, 860 resultaron positivas, es decir el 35% del total. De los 860 conductores, a 857 se les abrió expediente sancionador por vía administrativa, mientras que a los 3 restantes se les han instruido diligencias para su posterior traslado a la autoridad judicial.

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AMDA ha elaborado un informe acudiendo a una especialista en psicología para determinar cuales son los principales comportamientos y razones para que una persona llega a poner su vida en riesgo y la de los demás usuarios de la vía. “Algunas personas tienen dificultades en detectar su nivel de intoxicación y cómo éste les afectará a la hora de conducir”, comenta Leticia Palomeque, psicóloga general sanitaria, “sin embargo, son las personalidades antisociales la que determinan los comportamientos más preocupantes para la seguridad vial”.

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Uno de esos positivos que llaman poderosamente la atención fue detectado en un reciente control de alcoholemia. Un conductor de un autobús que transportaba 60 pasajeros desde la localidad cordobesa de Hinojosa del Duque a Benalmádena dio positivo en cannabis. “Pueden ser personalidades irresponsables que incumplen las normas sociales con respecto a los comportamientos legales, dice Palomeque en el informe para la Asociación Madrileña de Distribuidores de Automóviles (AMDA) y continúa, “curiosamente, suelen tener una ausencia total de remordimientos y se sienten indiferentes del hecho de haber herido, maltratado o robado a alguien. A menudo minimizan las consecuencias dañinas de su conducta o incluso sienten indiferencia. Toman las decisiones de manera irreflexiva según el momento, sin meditarlas antes y sin tener en cuenta las consecuencias para uno mismo o los demás.”

También hay que tener en cuenta que el consumo de drogas es algo bastante común en la sociedad, mucha gente abusa de ellas en su vida cotidiana como un mecanismo de afrontamiento poco adaptativo ya que a corto plazo la persona encuentra beneficios. Por ejemplo, le puede resultar más sencillo relacionarse con otras personas, dar una apariencia de seguridad en sí misma o soportar mejor jornadas largas de trabajo.

PENAS MAYORES

La pena de prisión es de tres a seis meses de cárcel o multa de seis a doce meses o trabajos en beneficio de la comunidad de 30 a 90 días, y privación del derecho a conducir de uno hasta cuatro años. Si es por negarse a someterse a las pruebas, las penas de prisión van de entre los seis meses y un año y privación del derecho a conducir de uno a cuatro años. A este respecto, Leticia Palomeque añade que: “en muchos casos se trata de un déficit cognitivo debido a una falta de información sobre las consecuencias de conducir bajo el efecto del alcohol y las drogas, como la pérdida de reflejos que conlleva el consumo de algunas sustancias, y en otras se trata de un desconocimiento de las consecuencias legales. Estos conductores llegan a hacer razonamientos erróneos como –por ejemplo- si “todo el mundo lo hace, por qué no lo voy a hacer yo”. Lo perciben como algo común en la sociedad y, en algunos casos, desde la infancia lo han visto en familiares o conocidos”. Y concluye, “la sensación de control que se produce bajo el consumo de un nivel medio de alcohol y algunas drogas concretas (por ejemplo, cocaína) puede contribuir a que la persona crea que se encuentra en un estado óptimo para ponerse al volante”

CONTROLES EN MADRID

Durante el mes de febrero de este año en Madrid se realizaron 800 controles en un fin de semana, 81 dieron positivo en alcohol y 15 por consumo de drogas. La capital madrileña tiene una gran actividad nocturna y siguen siendo muchos los que utilizan su vehículo para desplazarse y acudir a locales de ocio hasta altas horas de la noche. En este sentido es importante que se eduque a los niños y adolescentes desde el núcleo familiar para evitar que cometan errores en su etapa adulta; “La familia y en especial los padres son figuras relevantes a la hora de explicar conductas de riesgo relacionadas con la conducción bajo el efecto de las drogas. Una falta de control y supervisión junto a la carencia de normas dentro del funcionamiento familiar influyen en la mayor predisposición a adoptar conductas de riesgo. El hecho de que los adolescentes (o jóvenes al principio de su vida adulta) perciban que sus padres aprueban o consienten su consumo excesivo de alcohol hace más probable que conduzcan bajo sus efectos. Además, éstos son fácilmente influidos por sus compañeros o amigos, ya que muestran una baja confianza en sí mismos, baja autoestima o tienen dificultades para comportarse de forma asertiva, para decir “no”, siendo más vulnerables a la hora de decidir no participar en conductas de riesgo”, finaliza la psicóloga.

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