Nepal, otro país lejos de una movilidad segura y sostenible.

Occidente da pasos de gigante para que la movilidad de las personas sea lo más segura posible y totalmente sostenible. No sólo vamos camino de una movilidad eléctrica sino que también nos dirigimos hacia una conducción cada vez más autónoma. Las empresas de automoción, las grandes industrias mundiales, investigan cada vez más hacia elementos de seguridad cada vez más avanzados. Muchos de estos elementos están consiguiendo coches muy seguros y respetuosos con el medio ambiente.

Pero esto es lo que ocurre en occidente, ¿Y qué pasa con los países menos desarrollados, o los nada desarrollados? La República Dominicana tiene el dudoso honor de ser el país con más accidentes del mundo (30 muertos en carretera al año por cada 100.000 habitantes), pero hay muchos otros que cuentan también con una alta siniestrabilidad.

Nepal es un país donde la sostenibilidad, la ecología y la seguridad vial se encuentran a años luz de lo que conocemos en el mundo occidental. Un país medio Indú, medio chino y que cuenta con una alta densidad de población, nada menos que 30 millones de habitantes en una superficie de 147.000 kms cuadrados (España tiene 46 millones en 505.000 Kms cuadrados). Y es que en Nepal no todo es naturaleza. La capital Katmandú tiene un tráfico terrible, con unos atascos brutales. Para colmo, en el país (se circula por la izquierda por su tradición británica) no existen ni los semáforos ni las señales de tráfico, tampoco hay aceras para los peatones. La gente circula a su libre albedrío, sin reglas, sin normas.

Podría decirse que las motos son el medio de transporte principal. Marcas como Bajaj Pulsar, Royal Enfield, Hero, Honda, etc. capitalizan la masa de motocicletas que la población utiliza en el país. Ver dos personas por moto es lo habitual, pero también lo es que vayan tres o cuatro personas sobre motos de bajas cilindradas y donde sólo el piloto lleva casco como protección. Debido a esta alta densidad de motores en uso, la contaminación en el país es altísima y en la capital aún más. Cientos de motos y coches circulan sin respetar la mínima y lógica distancias de seguridad entre vehículos. (incluso con los peatones)

Para colmo, la ecología también está reñida con el sostenible tratamiento de los residuos que generan los vehículos de motor. A simple vista se puede comprobar que la recogida y el tratamiento de aceites de motor, de envases de lubricantes, etc… brillan por su ausencia. Todo va al suelo o a los ríos o a vertederos que carecen de control.

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Cuando ves cómo es el tráfico en la capital y el resto del país, te preguntas cómo es posible que no ocurran accidentes de forma constante. Y una pregunta más: ¿Cómo ha de  evolucionar el tercer mundo para que los coches tecnológicamente avanzados, eléctricos, autónomos y conectados se puedan integrar en el país en un futuro cada día más próximo?