Siempre nos quedará París.

Sí, Francia es el destino turístico más visitado del mundo, a pesar de los atentados ocurridos hace algunos años en París y en Niza. Y España ha sobrepasado a Estados Unidos en la segunda posición, a pesar de los atentados de Barcelona y Cambrills. Nuestro país ha superado los 82 millones de turistas extranjeros, con un aumento del 9% en la llegada de visitantes durante este año 2017. Y todo ello en un año que los competidores mediterráneos como Turquía y Túnez se recuperan.

Si dos países europeos y la gran máquina estadounidense son los líderes del turismo mundial, esto quiere decir que los turistas buscan eso, justamente: cultura, seguridad, buenas instalaciones para comer y dormir, atracciones lúdicas, naturaleza bien cuidada, mares y playas civilizados y unos servicios que ofrezcan comodidades, amabilidad, educación y buenas maneras.

Además, el turismo de «compras» debería estar en mente de los «actores» que dirigen la industria turística. Poner facilidades y no trabas para que el turismo internacional se pueda dirigir hacia otros puntos de la geografía española. ¿Cómo hacerlo? Potenciando el marketing turístico, marcando unos objetivos alcanzables, proponiendo una estrategia a corto, medio y largo plazo y posteriormente analizando las debilidades, oportunidades y fortalezas de cada lugar. El posicionamiento es clave: cada comarca española que pretenda potenciar su industria turística ha de saber comunicar qué es lo que le hace única y convertirlo en su marca. Después habría que realizar promociones, marcar unos precios adecuados (ni caro ni barato), y ofrecer suficiente producto para satisfacer la demanda a la que vamos a «llamar». La formación de las personas que van a atender a los futuros turistas ha de ser exquisita. Y muy importante: darse a conocer, darse a conocer, darse a conocer. Y hay muchas vías para hacerlo: publicidad, invertir en publicidad.

La previsión de la OMT para este año sitúa el crecimiento de Europa en un 3,5%, de un 4,5% en las Américas, de entre el 5% y el 6% en Asia-Pacífico, para África del entre el 5% y el 7% y para Oriente Medio de entre el 4% y el 6%. Es decir, si somos listos tenemos muchas opciones de crecer: España va bien.