¿Vamos a peor?

Generalmente el mundo ha avanzado hacia un mayor bienestar de las personas. Pero, ¿son los últimos años y las evoluciones de la sociedad lo que nos está llevando hacia una baja calidad del estilo de vida? Y es que esto podría deducirse de tal y como la sociedad va avanzando hacia un futuro incierto y más que preocupante para las nuevas generaciones: becarios hasta más allá de los 30 y alquileres carísimos (si yo fuese un milenial me plantearía la compra de una vivienda desde ya, porque con  las expectativas de pensiones futuras, va a ser imposible pagar alquiler y tener para hacer la compra).

Hubo una época en la que un solo sueldo en la familia era suficiente para que toda una familia numerosa viviese de forma más o menos holgada. Esa holgura incluía la compra de una vivienda y el coche necesario para el desplazamiento de la familia. Hubo otra época muy reciente, en la que ser milerurista era sinónimo de ser un trabajador mal pagado. Hoy en día es, para muchos, una bendición.

¿Qué ha pasado? ¿De quién es la culpa? Sería largo de analizar, pero la clave está en poner la balanza lo que la internet nos ha traído y lo que se ha llevado… y lo que se puede llevar.

Muchas industrias están en peligro y otras han desaparecido: Librerías, cines, periódicos,     discográficas, estudios de grabación, los envíos por correo, el marketing directo… e incluso la calidad de la publicidad.

El nuevo anuncio de Loterías es realmente vulgar y muy pobre. Sinceramente, casi ni se entiende, hay que verlo varias veces para entenderlo y, no solamente eso, sino que desde el punto de vista de un profesional de marketing es totalmente insulso y no puede responder a ningún objetivo ni a ningún plan inteligente.

Desde que el mal llamado “marketing digital” preside las vidas de los comunicadores, la creatividad y la inteligencia han cedido paso a un “big data” estúpido y a una cuantificación incalificable.

Y es que vanos a peor. Los profesionales del marketing, temerosos de manifestarse en contra de las corrientes modernistas, dicen sí a todo, sin analizar ni estudiar nada, dando por bueno todo aquello que suene a nuevo, moderno y vanguardista. ¿Para cuándo un estudio cualitativo serio de lo que ocurre en las redes sociales y si realmente todo lo que se desarrolla en ellas se traduce, no solo en notoriedad de marca, sino en ventas?