Le Mans 66, la mejor película sobre automovilismo de la historia.

Hace unos días acudí a un programa de radio como invitado. Un programa de motor, de nombre «Gaceta del motor» y que se emite en Radio Inter. Y como es una tertulia y muy agradable, mi amigo José Martínez, el director del programa, me envío una lista de los posibles temas a tratar a lo largo de las dos horas que dura la emisión en la mañana de los domingos. Uno de los asuntos que se ponían encima de la mesa, y por el que yo iba invitado, era hablar del declive de las revistas de motor en papel, tema que yo había desarrollado previamente en uno de mis últimos vídeos para mi canal de Youtube. Pero no es de esto de lo que quiero hablar ahora, sino de otro asunto que se iba a tocar en la tertulia, el reciente lanzamiento de la película Lemans 66, también titulada: Ford contra Ferrari. Así que, como no la había visto, la noche anterior me fui a verla al cine. Y me impactó, me encantó, me entretuvo, me cautivó.

En realidad siempre he sido un apasionado del cine, pero nunca he intentado ser un erudito, un sabelotodo empollón de actores, directores o bandas sonoras. Yo solo soy un disfrutón de las películas, de esos a los que les gusta volver a verlas y encuentra nuevos matices y descubre detalles que habían pasado desapercibidos (me pasa y me sigue pasando con la saga El Padrino) la primera vez. Conservo muchas películas en DVD, pero también he comprado películas para ver on-line… En fin, he visto mucho cine.

Le Mans 66 narra como Henry Ford II y Lee Iacocca encargan a un equipo americano de ingenieros y diseñadores, liderados por el visionario automovilístico Carroll Shelby y su piloto británico Ken Miles, construir desde cero un nuevo automóvil para acabar con el dominio de Ferrari en el Campeonato de Le Mans del año 1966.

Básicamente la historia es esto, pero también mucho más. Me impactó encontrarme con el personaje de Lee Iacocca, un ídolo de mi juventud. Su libro «autobiografía» fue un descubrimiento en mi vida. Iacocca fue presidente de Ford, pero también llegó a ser presidente de Chrysler en la peor época de la compañía.  Su libro cuenta cómo levantó la empresa y cómo la convirtió denuedo en un gran fabricante.

Le Mans 66 está protagonizada por Matt Damon y Christian Bale, pero también hay brillantes secundarios como Tracy Letts, que me encantó en su papel de Presidente de Ford (Henry Ford II).

Normalmente, las películas que tratan la competición automovilística tienen un problema: no ser capaces de transmitir la adrenalina, la potencia de los motores, la velocidad, el agarre de los vehículos y las fuerzas que tienden a sacar a éstos fuera de la trazada. Le Mans 66, gracias a los avances tecnológicos en la producción cinematográfica, consigue eso que tanto echaba de menos. El sonido de los motores es brutal, los ángulos donde se sitúan las cámaras son increíbles y la fotografía espectacular. La belleza de las imágenes cautiva tanto o más que la historia. El color, la perspectiva y la iluminación hacen que el resultado sea brillante.

Recomiendo muy mucho verla, creo que va camino de los Oscars y que alguno de llevará.   Si te gustan los coches y el cine, tienes que ir y sacar tus propias conclusiones. Sí es cierto que yo la vi en el IMAX de Las Rozas, donde el sonido era tan brutal que notabas cómo el asiento vibraba con el rugido del motor. Ademas, la pantalla era enorme y la calidad de la proyección simplemente perfecta.

Le Mans 66 es para mí, sin duda, la mejor película de la historia sobre automovilismo. Se ha colocado, de golpe, en el número 1 de mi ranking personal.

Pero para mí también hay otras, que si no las has visto, deberías ver. No por este orden, aún lo tengo que decidir, pero recomiendo ver:

RUSH. Es la historía real de la rivalidad entre dos pilotos de Fórmula 1, el inglés James Hunt y el austríaco Niki Lauda. Está protagonizada por Thor, digo por Chris Hemsworth (el marido de la Pataki) y Daniel Brühl, creo que austríaco y medio español… al menos habla español perfectamente. Daniel hizo un papelón en la película de Tarantino, «Malditos Bastardos». (Me encanta).

Dos personajes opuestos, pero al mismo tiempo capaces de ser rivales y causarse una admiración mutua. James Hunt era un playboy, un vividor, un espíritu competitivo de los que daban el nombre y la reputación a los mejores tiempos de la Fórmula 1, cuando ésta emanaba glamour, riesgo y pasión. El personaje antagónico, Niki Lauda. Un gran talento, sin duda; un tipo capaz de sentir el coche y de transmitir a sus ingenieros lo necesario y más para conseguir unas prestaciones perfectas en el vehículo. Lauda era mucho más calmado, profesional y perfeccionista. De hecho su carrera automovilística fue ejemplar, pero esa no es la historia de este duelo.

SENNA. Senna es un «must» que debes ver. En realidad es un documental sobre la vida del malogrado piloto Airton Senna y describe en imágenes la realidad de quien fue, para muchos, el mejor piloto de Fórmula 1 de la historia. Un gran talento que surgió en la época en la que debías ser un gran piloto para poder conducir unos coches de Fórmula 1 que no tienen nada que ver con los que conocemos ahora. Senna destacaba por su velocidad, su técnica superlativa y a veces agresiva en carreras. Mantuvo una gran rivalidad, casi épica,  con el piloto francés Alain Prost durante gran parte de su vida deportiva, incluyendo dos años como compañeros de equipo en McLaren. Para muchos, la rivalidad Senna-Prost fue la más espectacular de toda la historia de la F1.

 

LE MANS (1971), otra recomendación. Protagonizada por el gran Steve McQueen, es otra película que narra la épica de las carreras de Le Mans.

En 1970, Steve McQueen era el rey de Hollywood. Tras el éxito de “El caso de Thomas Crown” y “Bullitt” (1968), todo iba bien para él. Steve era un gran amante del automovilismo y un apasionado del motor que en la vida real disfrutaba compitiendo.

 

Amante del automovilismo, este rodaje le dio la oportunidad de hacer una película sobre la que era su pasión. Su filmación cambiaría su vida para siempre. La película es muy buena y está aderezada con imágenes reales de la competición, además de que está co-protagonizada por el Porsche 917 (Gulf), un mito de las carreras de Le Mans y vencedor en la época. Perfectamente reconocible por sus colores azul cielo y naranja, el 917 era una bestia de 5.0 litros y 12 cilindros capaz de alcanzar casi los 400 Km/h. Steve fue un actor al que le gustaba conducir los coches en las acciones de riesgo, tal y como hizo en Bullit (1968) o motocicletas, como en «La Gran Evasión» (1963). McQueen murió a los 50 años de edad en 1980, víctima de un cáncer de pulmón.

Aquí os dejo a un documental sobre la relación entre Steve McQueen y Le Mans. Es de pago, pero creo que merece la pena.

WINNING (1969). Otra de mis películas favoritas, aunque aquí se llamó y se llama 500 millas

Protagonizada por Paul Newman, la película cuenta la historia de un ambicioso piloto de carreras que antepone la competición y su afán por ganar a cualquier otra cosa en su vida, incluido su matrimonio. Su nombre es Frank Capua, y su obsesión por la victoria está llevando al límite su idílico matrimonio con su mujer, Elora. Las discusiones conyugales se suceden, y para Frank ver cómo su mujer parece próxima a acabar en los brazos de otro hombre puede ser un terrible golpe, el peor de todos… sobre todo si este hombre resulta ser Luther Erding, su máximo rival sobre la pista.

Le Mans es un drama protagonizado por Paul Newman y Joanne Woodward, pareja de actores que en la vida real también llegaron a contraer matrimonio e, irónicamente, establecieron una de las relaciones más estables  del  Hollywood de la época.

Paul Newman, al igual que Steve Mcqueen, se enamoró del automovilismo y a los 40 y pico años se convirtió en piloto en su vida real.

Vídeo recomendado

Su primera competición profesional se produjo en 1972, en Thompson, Connecticut. Newman participó en las 24 Horas de Le Mans de 1979, terminando segundo con un Porsche 935, siendo compañero del alemán Rolf Stommelen.

Paul Newman se mantuvo siempre ligado al mundo de la competición, participando activamente en diferentes carreras. Entre  1970 y 1990, Newman condujo para el equipo Bob Sharp Racing, sobre todo en carreras de Fórmula Nissan, logrando varias victorias y campeonatos.

A los 70 años, se convirtió en el piloto más longevo formando parte del equipo ganador de las 24 Horas de Daytona. En 1983, Newman fue también cofundador junto a Carl Haas del Newman/Haas Racing

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