Europa del Este se postula como nuevo destino de moda para los amantes del esquí

Con el comienzo del año, el invierno ya empieza a mostrarse con todo su esplendor en todo el país. Por eso, aunque el frío se generaliza y las temperaturas se desploman en todo el país, muchos son los que esperan con ansiedad las nevadas que cada temporada llegan a los principales sistemas montañosos para practicar esquí. Y es que, aunque tradicionalmente España ha sido para muchos un destino de sol y playa, solamente durante la temporada 2018/2019, 5,6 millones[1] de personas visitaron alguna de las 31 estaciones de esquí distribuidas por nuestro país.

Aunque en España tenemos la suerte de contar con una variada red de estaciones de esquí, son muchos los que recurren a países de nuestro entorno como Francia, Suiza e Italia para en busca de nuevas experiencias, y es que, según el estudio de hábitos al viajar de KAYAK, el 10% de los españoles planifican viajes para practicar deportes concretos. En cualquier caso, los expertos de la compañía han elaborado un análisis sobre destinos europeos de esquí que, a pesar de no ser tan populares como las estaciones ubicadas en los Alpes o los Pirineos, pueden ser una gran opción para practicar este deporte en unos entornos que muchos son desconocidos.

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Bulgaria, Chequia y Grecia: las relevaciones blancas del Este de Europa

El incremento de las conexiones entre España y los países del Este de Europa ha propiciado que estos sean cada vez opciones más comunes e interesantes para el viajero español. En este caso destaca especialmente Bulgaria, que, además de tener fabulosas playas en el Mar Negro, una vibrante y peculiar capital característica por los resquicios del comunismo o lugares mágicos como el complejo del Monasterio de Rila; cuenta con modernas estaciones en las montañas de Rila, Rhodopi y Bansko, situadas en la región suroeste. El precio medio para viajar al país balcánico es de 84€ en enero y febrero

Por su parte, Chequia es bien conocido por la majestuosa arquitectura de Praga, su capital, entre los que destacan algunos iconos como el Puente de Carlos, la Plaza de la Ciudad Vieja o el paso del Danubio por la ciudad. A Praga se suman Karlovy Vary, urbe termal mundialmente conocida por sus manantiales, o Brno, núcleo de la arquitectura modernista; o la región montañosa de Krkonoše que concentra varias estaciones de esquí a apenas dos horas de Praga. El precio medio para viajar al país centroeuropeo es de 99€ en enero y febrero.

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Conocida sobre todo por su historia milenaria, representada hoy en día por la imponente Acrópolis de Atenas, Grecia cuenta además con algunos de los archipiélagos y las aguas más bellas de Europa, así como una gastronomía excelente basada en la dieta mediterránea. El país heleno cuenta con unos paisajes montañosos que van mucho más allá del legendario Monte Olimpo, como la región de Kalavryta o el Monte Parnaso, que cada año llevan la oferta turística de Grecia a otro nivel. El precio medio para viajar al país heleno es de 113€ en enero y febrero.

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Otros destinos que han entrado en selección de KAYAK por menos de 150 € son Polonia, que cuenta con varias estaciones de esquí distribuidas en el sur del país, entre las regiones de Silesia y Galitzia; Rumania, que goza de cientos de kilómetros esquiables a lo largo de los Cárpatos; o Georgia, que ha implantado su oferta de esquí en el sur del país y en las cordilleras limítrofes con Rusia. Por último, a partir de 150 € se sitúan Ucrania, Eslovenia y Chipre, que, a pesar de situarse en el extremo mediterráneo oriental, ofrece nieve y playa a una distancia que apenas llega a los 50km.

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