TURISMO CON DOS METROS DE SEPARACIÓN, LO QUE TE ESPERA EN 2020 POR EL COVID-19

 

Tras el COVID-19 el turismo es la industria española que más va a sufrir en lo económico. España, cuya economía depende tanto del turismo, sobre todo de playa y más en estas fechas que se acercan, busca una solución para miles de empresas cerradas de manera obligatoria por la pandemia. Hacer cuadrículas y separar a la gente en el mar y en la arena puede librarnos de contagios. Por ahí van los tiros para que el verano no se nos escape este año y se salve la temporada. Unas vacaciones de verano que seguro tendrán nuestros vecinos del norte de Europa, que han hecho mejor los deberes y ya están con los negocios en marcha. Mientras, los alemanes y los ingleses dicen que quizás sí o quizás no, vengan a dejarse ver por nuestras costas, aunque las discotecas vayan a ser un mar de calma, como lo son ahora los museos y los hoteles de España, tendrán que hacer un turismo más tranquilo, quizás de siesta y de libros. Aquí serán recibidos con abrazos a distancia, pero tan afectuoso como siempre, aún más si cabe. Sin el turismo la cosa está cruda. Eso lo saben en las Islas Canarias, en Baleares y en toda la costa. También lo saben los que se dedican a la movilidad de turistas, los alquiladores de coches, los autobuseros, los patrones de yates y las líneas aéreas; sin guiris se está peor y la cuenta del banco se vuelve de color rojo cuando el turista falta. Y para muchos de nosotros, los que vivimos aquí, Se avecina un verano extraño, diferente: sin distancias cortas, sin flirteos al alba, sin amistades nuevas, sin toallas pegadas, sin helados compartidos y mucha calma. Un verano 2 metros separados, de lavarse las manos, de mascarilla, de gel hidroalcólico y guantes desechables, de chiringuito con mesas separadas.
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